El vitral de Víctor

El mundo es una huerta.

 

Remuevo un bancal, e innumerables semillas, tras años o décadas de blindada dormición, asumen la oportunidad de germinar.

 

Casa Blanca es una huerta.

La vieja Pulpería, casi una tapera adusta y sin gracia, estaba latente en mi cabeza, como tanta otra simiente de mi obrar.

 

Cuando me vine (por supuesto, a caballo) a vivir a la bisecular casa de “Los Cuatro Vientos”, la sesquicentenaria Pulpería estaba ahí, esperándolo todo de mi pobreza material y de mi terrible idoneidad para percibir las voluntades de ser que me circundan.

 

Diez años después, al tiempo de binar vigorosamente los bancales de esta huerta casi mágica, germinaron las semillas de “La Pétrea”, el antiguo Club “La Pulpería” y (ya se tendrá noticias) “Los Catorce Escarzanos”

 

También la Pulpería es una huerta.

 

Y podréis ahora contemplar la planta-lauro que nació en su más dilecto bancal.

 

Encontrado el jardinero, Víctor, nada fue difícil. Sólo tuve que mencionarle que el origen y la “realidad” de Casa Blanca eran las vacas. Y por ende, los toros.

 

Antes de beber el primer vino ya departíamos sobre el cretense Minotauro.

 

El mundo es una huerta.

 

 

 

vitral de Victor