De los cinco que hay en el mundo, uno está en La Pulpería. Obra artesanal de Steven Sørli, de Boston, reconstruye un clavecín vertical o arpa con teclado que se puede ver en “La coronación por Apolo de Marcantonio Pasqualini”, cuadro pintado en 1641 por Andrea Sacchi.

Es una joya especialmente adecuada para tocar música del Renacimiento y temprano Barroco. La acústica muy particular del Claustro de La Pulpería, donde cualquier amplificación es desechada, favorece la gozosa recepción de estos sones.

 

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